CÓMO VIVO EL CORONAVIRUS DESDE MI VIDA YOGUI:

Reconozco que cuando nos informaron del confinamiento lo 1º que pensé es: “¡Qué bien, que de cosas voy a hacer encerrada en mi casa!”. En el minuto siguiente pensé: “Oh no, mis alumnos. No puedo abandonarles y dejarles sin sus clases de yoga ahora que más lo van a necesitar”. Y en seguida me puse a trabajar con las clases de yoga en streaming. Me lo tomé como un punto de conexión diaria con mis alumnos habituales, para que no perdiésemos la cordura y mantener el cuerpo sano y en forma, que creo que es imprescindible siempre y más aún en estos días de confinamiento. 

A día de hoy, en el que estoy escribiendo este artículo, llevamos un mes y cinco días de confinamiento. Si echamos la mirada atrás, han cambiado muchas cosas en nuestras vidas: se acabó la forma de relacionarnos como la entendíamos, no solo por la falta de contacto físico (besos y abrazos), también visual y olfativo. Se acabaron nuestras actividades al aire libre. Y solo podemos comprar lo imprescindible. Aunque algunas personas no hayan entendido porque deben contener la compra de cosas superficiales online, ya que ponen en riesgo a los mensajeros. Con esto hemos sufrido un cambio global importante. Valoramos más las relaciones. Nos ha enseñado a diferenciar entre lo que es imprescindible (la comida y las medicinas) y lo que no (el resto). Valoramos más la importancia de ayudarnos unos a otros, bien desde la necesidad o desde el ofrecimiento. Valoramos más la comunicación: lo importante que es relacionarnos con la gente que queremos y lo mucho que los necesitamos para no desvariar con nuestros pensamientos en (casi) soledad. Lo delicado de la convivencia, ya que antes no pasábamos tanto tiempo juntos y además ahora lo hacemos desde una situación de estrés (por el miedo al contagio en general y por el confinamiento en sí). 

 

He aprovechado esta ocasión para profundizar en mi meditación y hacerla 3 veces al día, 15 minutos cada vez. Creo que estos días pueden servir: o bien torturarse a uno mismo o bien aceptar la situación y lo que esté por llegar. Son días reflexivos, o por lo menos, así lo veo yo. Para observar cómo nos relacionamos con los demás, con quién te relacionas más porque te sientes más cercano, puede que haya gente que te sorprenda en este sentido. ¿A quiénes echamos más de menos? ¿Cómo es mi convivencia con la persona que tengo más cerca ahora y que normalmente coincide con la que teníamos más cerca antes? ¿Qué dice eso acerca de cómo somos o cómo nos relacionamos para bien o para mal? ¿Lo hemos utilizado para limar asperezas o cada día vamos a peor como una olla a presión? No hay escapatoria, no hay más remedio que aprender. Porque de todo se aprende igual que de todo se puede sacar algo bueno. Y cuando no se consigue encontrar el lado positivo siempre nos queda aprender: a aceptar, a sobrellevar, a mejorar, etc. 

 

Aprender, por qué no ¿Cómo es nuestra forma de consumir? Escuche a Ricardo Darín decir, que la economía se tambaleaba simplemente porque consumíamos lo estrictamente necesario y eso es estremecedor acerca de nuestros hábitos de consumo antes del virus. 

 

Espero que estos días no los lleves mal. Pero sobre todo, tú y tu familia estéis bien de salud. Y que todos nos llevemos algo de aprendizaje de todo esto.



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